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lunes, 23 de marzo de 2009

Consiguen superratones de laboratorio con fisionomía de atleta

La mejora de la condición humana parte de la experimentación en el laboratorio, por lo que los ratones suelen ser habitualmente los seres que se benefician inicialmente de los progresos que más tarde llegarán a nosotros. En este caso, científicos de la universidad de Ohio han logrado crear mediante la técnica de modificación genética una suerte de superratones que pasan en estado de superactividad todo el tiempo que se encuentran despiertos.

La modificación genética, que se hizo en base a la molécula de la cafeína, permite además mejorar las habilidades atléticas de los roedores, de manera que en los experimentos de laboratorio, estos pudieron correr ininterrumpidamente entre 80 y 100 kilómetros sobre una cinta continua a una velocidad de 20 metros por minuto.

Por supuesto este aumento de la actividad conlleva un aumento del gasto energético, de manera que estos ratones modificados comen del orden del 60% más que los ratones normales. Pero además de mejorar su condición física, también su vida se ve prolongada en un 85% de media. En palabras de Richard Hanson, autor del artículo, "metabólicamente estos ratones son similares a Lance Armstrong pedaleando por los pirineos ". Esta afirmación es más cercana a la realidad de lo que en un principio pudiera parecer, ya que para lograr el grado de rendimiento alcanzado, el código genético de los ratones modificados incorpora partes presentes en la conocida como EPO C.E.R.A. (Eritropoyetina de tercera generación). También la función filtradora de la sangre que tiene el hígado se ve alterada en estos roedores de manera que el efecto es el de una autotransfusión continuada.

El propósito inicial de estos estudios estaban muy lejos del objetivo conseguido, ya que inicialmente se trataba de comprender el funcionamiento de los grupos de genes que controlan el funcionamiento de los músculos de los ratones. Pero los avances realizados eran tan claros que fue sencillo dar una aplicación práctica a lo aprendido y crear roedores con los músculos mejorados. La mejora del rendimiento proviene de aprovechar mejor la energía contenida en los elementos del músculo. En concreto se ha trabajado únicamente en el aprovechamiento de los ácidos grasos para generar la energía, lo que ha provocado una menor generación de ácido láctico como residuo de la reacción. De esta manera, estos ratones sufren muchas menos agujetas que los ratones normales, pudiendo prolongar su ejercicio de manera continuada.

El siguiente reto es trasladar estos avances al ser humano, meta que se cree posible alcanzar en unos 50 años. Al respecto, Hanson declaró, "Si creen que el ciclismo está muerto, esperen unos años y verán". Pero los cambios no solo se dejarán notar en el ámbito deportivo ya que afectarán notablemente a la vida cotidiana. El transporte urbano sufrirá una gran revolución que repercutirá en la reducción de uso del vehículo privado y del transporte público. En palabras de Hansen, " ¿ para que esperar el autobús si puedes ir corriendo ?"

lunes, 2 de marzo de 2009

Más lejos del mono de lo que pensabamos

La revista Nature ha publicado recientemente un estudio en el que se echa por tierra el mito de que el genoma humano y el del chimpancé coinciden en un 99%. Tras secuenciar el genoma completo de un chimpancé llamado "Goliat", se ha llegado a la conclusión de que el código genético del simio tiene un parecido con el humano que oscila entre el 85% y 90%, dependediendo del humano y del chimpacé estudiado. Así de esta manera, queda demostrado científicamente un hecho que la sabiduría popular ya había determinado tras generaciones y generaciones de observación del comportamiento humano, y es que hay unas personas que están más cerca del mono que otras.

No obstante, al ser el grado de coincidencia del genoma con el chimpancé mucho menor del que se creía, se ha comenzado a estudiar otros códigos genéticos para determinar sus partes comunes con el genoma humano. De esta manera, ya se dispone de los datos de algunos mamíferos más o menos alejados del ser humano:

  • Perro: Entre el 64% y el 68%
  • Gato: Entre el 65% y el 70%
  • Oso: Entre el 71% y el 75%
  • Oso panda (No es un auténtico oso): Entre el 68% y el 73%
  • Oso hormiguero: Entre el 74% y el 76%
  • Orangután: Entre el 79% y el 82%

La principal sorpresa de este estudio, que Nature publicará el próximo mes, es la coincidencia entre el genoma de los seres humanos y de los perezosos. Ya se tenía alguna pista de nuestro parecido con estos mamíferos gracias a estudios anteriores, pero la secuenciación del código genético ha dado un porcentaje de coincidencia con nuestros genes que oscila entre el el 83% y 86%. Si comparamos los resultados obtenidos de estudiar al perezoso "Wally" con los del chimpancé "Goliat", podemos comprobar que un pequeño porcentaje de seres humanos están genéticamente más cerca del perezoso que del mono.

Sin embargo este hecho en ningún caso pone en controversia la evolución del ser humano a partir de los primates. A día de hoy se sabe a ciencia cierta que el ser humano no desciende del perezoso, y este es un hecho incuestionable. Sin embargo sabemos que la genética es caprichosa, y a pesar de que en un principio los genes del ser humano y del perezoso estaban alejados, un par de millones de años de evolución en el mismo sentido han bastado para que humanos y perezosos hayan desarrollado algunas adaptaciones comunes que han hecho converger sus códigos genéticos. Nada que no estuviera previsto por las leyes de la genética desde que Mendel comenzó a sembrar guisantes.